Solidarität ist unsere Waffe!

Freitag, 24.03.2017

Contra la crisis, la guerra y el capital – ¡Solidaridad internacional!

¡Preparados! ¡Listos! ¡Ya! - Libertad!-Flugblatt für die Aktionstage im Mai

Block-Troika-Banner400.pngVámonos a Frankfurt. Participemos en masa en las jornadas de acción que tienen lugar del 16 al 19 de mayo del 2012: Contra el dictado de crisis de la troika formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En estos días regirá el principio: ¡Rien ne va plus! Ya que, junto a miles de personas, vamos a bloquear y cerrar uno de los centros financieros más importantes de Europa, para lanzar una señal clara de la solidaridad global – contra la crisis, la guerra y el capital.
Organizamos nuestras acciones y protestas en el contexto de las nuevas luchas por la autodeterminación, la libertad y la dignidad que se están desarrollando en el mundo entero. Desde las revueltas y revoluciones de la “Primavera Árabe”, pasando por las luchas sociales y las huelgas generales en Grecia y el movimiento de los Indignados en el Estado español, hasta las protestas globales del movimiento Occupy: No estamos solos y cada vez somos más.
Es evidente: Desde hace algunos años, el capitalismo está viviendo una de las crisis más graves de su historia y la madre de todas las preguntas vuelve a estar pendiente: ¿Cuántos años más puede y quiere permitirse el mundo este sistema? También aquí está llegando el momento de una fuerte movilización rebelde: ruidosa, decidida, ofensiva y anticapitalista.

„La sociedad como tal no existe“

En este momento, la UE está experimentando el fin de su ideología de la competencia y del crecimiento ilimitados. Pero la única respuesta a la inestabilidad endémica del sistema europeo que se les ocurre al FMI, al BCE y a la CE es declarar la guerra a cualquier tipo de solidaridad social. “There is no such thing as society – la sociedad como tal no existe“, afirmaba la dinosauria neoliberal Margret Thatcher. No hay sociedad – una línea estratégica que se extiende desde el golpe de estado chileno a principios de los 1970 hasta el dictado actual de la UE contra Grecia.

Desde el punto de vista del poder, esto no es más que ser consecuente. Porque desde el principio, el proyecto de la UE ha sido ideado como un proyecto imperial – integrador pero al mismo tiempo autoritario hacia el interior y agresivo hacia el exterior, con la supresión de barreras comerciales y el desarrollo de suficiente capacidad militar para poder actuar en la competencia global. El blindaje de las fronteras externas de la UE combinado con una política de refugiados represiva formaba y forma parte integral de un apartheid europeo que sólo concede la libertad de movimiento a sus propios ciudadanos. La formación de la UE siempre ha implicado crisis, lo que ya quedó patente en la desintegración de Yugoslavia. Si bien la crisis yugoslava se originó por causas internas, los llamados procesos de transición poscomunista eran al mismo tiempo fases de expansión del capital occidental que conllevaban consecuencias conocidas: una pobreza creciente y destrucción rigurosa de las estructuras sociales.

Bajo estas condiciones no habrá ninguna perspectiva para la gente en Grecia. Incluso los gobernantes están presintiendo que los intentos tecnócratas de superar la crisis no darán ninguna solución. Las nuevas perspectivas sociales y políticas sólo pueden nacer de un movimiento de protesta, de todos aquellos lugares, donde la sociedad se reinventa a si misma, como está pasando, por ejemplo, con la autoorganización del suministro de electricidad en Grecia. La solución sería, y no sólo en Grecia, la comuna insurrecta.

La crisis del euro también es una lección sobre el predominio del estado alemán dentro de la UE. Por eso, para nosotros es importante que las jornadas de acción expresen masivamente la oposición contra la lógica del enclave económico y el consenso nacional. Ya que, a fin de cuentas, Alemania es directamente responsable de los durísimos programas de ahorro y saneamiento contra los países de la periferia europea – y saca provecho de ellos. La bancarrota estatal de Grecia, por ejemplo, se debe, entre otras cosas, a los negocios masivos de armamento, sobre todo con Alemania, y la liquidación de estas deudas se ha puesto como condición para recibir las ayudas europeas. De estos miles de millones de euros, la población no verá ni un céntimo. 
Y además, Alemania no sólo es la superpotencia económica en el centro de Europa y jefe informal de la UE, sino que también lo hace sentir constantemente a los demás países miembros. En consecuencia, desde hace meses se produce una campaña difamatoria nacionalista contra Grecia, liderada por el diario BILD. Pero no sólo lo hace este periódico. En febrero del 2012, el jefe de Bosch y otros directivos alemanes exigieron expulsar a Grecia de la Unión Europea, diciendo que “Grecia está agotada y constituye una carga insoportable para una comunidad de solidaridad”.

Crisis global – solidaridad global

Pero no se trata solamente de la crisis del euro y de los galopantes endeudamientos estatales. Todo el desarrollo global está marcado por una crisis profunda y desde hace décadas, a cada vez más personas, sobre todo en los países del sur, se les impone una perspectiva de vida desastrosa. El hecho de que la gente se muera de hambre o de enfermedades curables, de tener que vivir en la calle o entre basura, es una expresión directa de que el capitalismo no satisface las necesidades existenciales de la mayoría de seres humanos y que les niega el derecho a una vida digna.

Pero esta contradicción central nunca ha sido un punto de partida para la política dominante. Al contrario: lo que ejercen el FMI, el Banco Mundial, la UE, el G8 o la OTAN es, en primer lugar, la gestión de la crisis y una política de seguridad, ya que esta crisis global es también una crisis del dominio y la hegemonía imperial. En este sentido, la cuestión central de la crisis del euro así como de la guerra contra el terror es el mantenimiento del sistema, para que la máquina sigua en marcha y no importa quién sea arrollado. Así, no podemos pensar en lo uno sin lo otro. No podemos pensar en la guerra de Afganistán sin tener en cuenta el proyecto de la formación europea, ni pensar en el Campo X-Ray de Guantánamo sin tener en cuenta el rechazo de refugiados en el Mediterráneo, ni pensar en las ciudadelas de la riqueza sin tener en cuenta las zonas de precariedad absoluta y de privación total de derechos o pensar en la economía capitalista del despilfarro sin tener en cuenta la destrucción de los valores sociales y políticos por el continuo del mercado. Por todas partes se puede percibir que este presente es un callejón sin salida.

Pero no nos engañemos: Atribuir la causa de la crisis a una política económica equivocada, a la codicia desenfrenada de los especuladores o a los tejemanejes siniestros de las agencias de rating americanas, no es una crítica al capitalismo, sino una mera pseudo crítica, ya que implica la posibilidad de un capitalismo benigno. Tampoco nos sirve la fórmula casi tranquilizadora de que se trata de una crisis “normal” del sistema capitalista, ya que hace caso omiso al efecto de decisiones políticas como entrar en guerra o la expansión imperial. En este sentido, la crítica radical debe ser también una crítica a intentos equivocados y a veces llenos de estereotipos antisemitas de explicar la crisis.

Quien habla de capitalismo, debe pensar a nivel global. El capitalismo en la metrópoli es la síntesis del territorio entero, desde la agricultura industrial, las autopistas, las ciudades dormitorio sin alma, hasta las agencias de empleo, los parques naturales comercializados y la gestión de eventos: el ser humano como Yo S.A. sin relaciones cercanas. A nivel mundial, el mismo capitalismo significa guerras distributivas, opresión y regiones enteras sin voz ni voto y sujetas a un estado de excepción permanente. Pues quien quiere conquistar el poder de disponer de su propia vida y de la vida social, y quien lo revindica no solamente para si mismo y sus amig@s, sino para tod@s, debe cuestionar el sistema en si. Sólo puede haber una “democracia real” sin capitalismo. No se puede pedir menos. Con la Primavera Árabe, la cuestión de una revolución ha vuelto a ser política cotidiana después de muchos años de estancamiento. No sólo se produjo un cambio radical de las condiciones políticas en Túnez y en Argelia, sino que, de estas, se desprende una dinámica que a mucha gente le ha enseñado que los cambios sociales fundamentales son posibles: volver a tener libertad, dignidad y la posibilidad de elegir su propio futuro. Y estamos seguros: Esto sólo ha sido el principio.

Nos veremos en Frankfurt y esperamos con muchas ganas otra movilización internacional después de la cumbre del G8 en Heiligendamm en el 2007 y la cumbre de la OTAN en Estrasburgo en el 2009. Todos necesitamos este tipo de acontecimientos donde la unión de nuestras fuerzas surte efecto, porque con estas movilizaciones de desobediencia masiva podemos sacar adelante la causa de la emancipación y de la contradicción colectiva.
El poder imperial ya se estremece y evita el espacio público por ser lugar de posibles protestas y jaleos. Después de la convocatoria de las protestas en EEUU contra las cumbres del G8 y de la OTAN que tendrán lugar del 18 al 22 de Mayo en Chicago, Obama decidió trasladar todos los encuentros del G8 a su residencia de descanso presidencial Camp David.

¡Adelante! ¡A tomar la plaza!

Initiative Libertad!, parte de la Izquierda Intervencionista (iL), en marzo del 2012

ViSdP: Hans-Peter Kartenberg, Contacto: Libertad!, Gneisenaustr. 2a, 10961 Berlin, kampagne@libertad.de , http://libertad.de - http://dazwischengehen.org

Download .pdf : Libertad!-Flugblatt Blockupy Frankfurt (german)

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